[Estaba actualizando las etiquetas, pero esto es algo escrito en 2014]
sábado, 10 de febrero de 2018
Schz #7 - Estupidez
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jueves, 8 de febrero de 2018
Tu perro
Tiemblo y temo tus anhelos, el frío de tus palmas y tus uñas claras, mis cabellos al vaivén de tus dedos y tu atención a terceros; estoy ansioso, casi resignado, miro el piso ya queriendo olvidarte pero una sombra resalta tu físico, la silueta del nudo en tu cabello, tu delgado cuello y la proyección de tus pechos, la firmeza de tu estancia hace de tu voluntad mi esfuerzo y tu intelecto descubre mi inquietud, levantas mi mirada emparejándola con la tuya, sonríes enrutando mi nueva meta, otra vez intacto soy tú y yo conmigo, tú dices y yo repito...
soy tu perro.
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Hola, soy el autor, volveré a escribir seguido :)
miércoles, 6 de diciembre de 2017
Devan #290 - Once muestras
- Supervisor de baterías, Jer Mill, 34 años, ingeniero industrial con experiencia en el mercado automotor, ¡de hecho este coche usa una batería supervisada por mí! - comentó Revis.
- Alguien con mucha labor de química, luego me las arreglo, soy Coll Mett, 76 años, experiencia en hidrocarburos y baterías. ⏤ mencionó Morph.
- Jajaja, menudo nombre, es por ella ¿cierto? — decía Revis sonriente, mientras preparaba su rostro.
- No te entiendo. — replicó Morph, ya en proceso de enmascarado.
Once muestras cargaba Morph en su morral, mientras que el ahora rubio Revis revisaba disimuladamente su agenda.
- Entonces el chico vive por aquí, ¿como decías que se llama? ⏤ preguntó Revis.
- Evan, me parece ⏤ respondió el superior. ⏤ Devan, sí, Devan.
Devan #303 - Amenita verde
- Amenita eh… quién sabe de qué restos será este polvo, joder mis zapatos... ⏤ comentó Morph
- ¡No solo polvo!, aquí hay algo más fundido, ¡mira! ⏤ Revis alzaba la mano, agitándola mientras en cuclillas revisaba algo debajo de sus rodillas.
- Toma una muestra, debemos averiguar que su fuente ⏤ indicó el superior, de pie, con los ojos verdes ahora analizando los mismos restos que su aprendiz todavía en cuclillas removía con una vara.
Novato
martes, 29 de noviembre de 2016
Devan #1029 - Esquirlas
Devan #483 - Rescate
Miraba su desgastado calzado, no tenía suficientes créditos para un nuevo par, para el par que él quería, hechos de cuero dracónico con cordones y suela de fibra de vidrio además del sello que brillaba en calor acreditando sus orígenes hélicos.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Devan
Vivo en un barrio marginal del Calo, aquel puerto cuyas esquinas son de mala fama, en un edificio antiguo propiedad de mi tío Teras, viejo hotelero de Phramfield. El silencio no llega por acá, se desfigura antes de llegar a mis oídos, el desorden pronto será caos ...
sábado, 20 de diciembre de 2014
Schz #6 - Calor carne
- Jajaja, jajaja – sonreía Devan con saliva fuera de sus labios. Aireaba su lengua, apagaba el monitor y echaba a descansar, aturdido por la jornada, agitado, casi temblando.
jueves, 18 de diciembre de 2014
Schz #5 - Pasillo
El reflejo de su perfil lograba ser percibido por él de una manera muy desenfocada, se sentía asqueroso, imbécil y la depresión recaía sobre él de nuevo. Las ventanas del bus eran amplias y sobre el pasillo habían individuos en pie, sujetando sus cuerpos ante repentinos movimientos. El joven de ropa vieja, zapatillas sucias y cabello desordenado miraba la metrópoli seriamente, sujetando su mochila entre piernas.
- Parejas, parejas, parejas ... Demasiados humanos, demasiados. ¿Cómo puedo ser yo un humano también?. Debería morir, todo esto es una mierda.
Un cierto rencor se reflejaba en sus ojos, él quería venganza, él quería gloria, agachaba la mirada, miraba el suelo empolvado del transporte hasta que aquella voz le exigía aumentar su ego, mirar con desdén al pasillo y sentir asco por su entorno.
sábado, 29 de noviembre de 2014
Rodillas calientes
viernes, 31 de octubre de 2014
How to live as a human, between humans | Halloween
lunes, 1 de septiembre de 2014
Paradero
viernes, 22 de agosto de 2014
Devan #140
Un remedo de atmósfera se extendía sobre las cabezas de la posada, el humo expedido por labios secos y membranas húmedas formaba una ligera niebla aromática mientras el sonido de las varillas eléctricas de un grupo poco conocido de epop hacía menear los rostros de los comensales. Estaba hambriento, apenas había comido dos pedazos de pan y varias almejas crudas en el muelle.
- ¡Ey!, ¡tú bastardo!, sí, tú, el descalzo, ¡largaos del Dreyfus!, mi posada no insiste , solo reclama que paupérrimos como vos se limiten a pisar esta área, ¡Yum deshazte de él caramba!— exclamó el posadero, señalándome y mirando a un robot de combate.
- Retírate o utilizaré la fuerza, estoy autorizado para romperte los huesos — advertía el robot, mientras levantaba mi mirada pues me llevaba como tres cabezas de estatura, además de su anchura, me encontraba bajo su sombra.
- Tranquilo, tengo dinero, 1400 lenis para ser exacto, además soy ingeniero de segundo grado, puedo mejorar tu batería, eh, vamos, conversa con tu jefe — traté de convencer al bot, mas este se resistió y dio un paso amenazante hacia mí, todo el peso del grafeno sólido y macizo en su contextura retumbaba las mesas y formaba un nudo en mi garganta al imaginar mi cara desfigurada, decidí salir retrocediendo lentamente y levantando las dos manos como símbolo de resignado.
Fue mala idea venir en aquel camión de basura, era la única manera de salir de aquel muelle abandonado, considerando que el viaje duró cinco horas, si hubiese emprendido la ruta a pie, de seguro estuviese muerto. En fin, no resultaría ser una mala idea, ¿pero por qué tuve que ir junto a la basura?. Claro, claro, el protocolo, las leyes, maldita TTA, pero está bien, tengo que obedecer a cuestas, el punto es que sería muy sospechoso que un ser humano saldriese de la nada de un muelle viejo y solitario, vestido de un traje blanco demasiado nuevo para la ocasión junto a artefactos raros en el rostro, así que colarme detrás, colarme detrás quedará para la persistencia.
Ahora, ¿no se supone que un camión de basura deja los deshechos y regresa a la metrópoli limpia para nuevas cargas?, correcto, pero parece que en realidad me subí a un camión de reciclaje, sí, de seguro que es eso, de otro modo por qué acabaría tirado en un depósito de chatarra, demonios, no debería haber dormido demasiado.
Seguía pensando, sentado, en un callejón cerca a la posada, el sonido delicado del paso de una cucaracha me permitió seguir su rastro, ella también buscaba comida, ¿y si la sigo?¿me la como?.
- Hola jovenzuelo, tenemos un asunto contigo — tres individuos de vestimenta elegante obstruían la salida del callejón, uno cargaba un cuchillo y golpeaba la hoja repetidas veces sobre la palma de una de sus manos.
- ¿Qué queréis?¿No os conozco de antes? — trataba de conducir el diálogo mientras preparaba una ampolla del morral.
- Queremos esos lenis, venga, es simple, nos lo dais y nos vamos — explicó el del medio, un tipo de terno blanco y cabello rubio.
- Pero Julian, quiero tenerlo un ... — reclamó el de su izquierda, terno rojo, labios pintados y cabello largo negro.
- ¡Silencio! Iván, ¡Silencio! — exclamaba el que parecía ser el jefe.
- No sé de que me hableis, no tengo dinero, soy un pobre vagabundo que merodea por estas calles. — explicaba mientras empezaba a inyectarme la ampolla por detrás sin que se diesen cuenta.
- Bueno, si así lo quereis, así lo tendrais — exclamo el del medio.
- Y no habrá lugar a reclamo — susurró el de su derecha, lamiendo el cuchillo cuyo brillo resaltaba del terno azul que llevaba junto a la cabellera corta del mismo tono.
El azul, por así llamarlo, inició el ataque, corrió de inmediato a mí, con el cuchillo entre dientes. Salté por encima de él, y al girar le volteé la cara de una patada, el sonido del cuchillo rebotando en la acera agregaba cierto tono agudo a los pasos acelerados de sus compinches, uno sacó un arma de fuego, mientras el otro desveló un par de bombas químicas personales, propia de asesinos muy escrupulosos. Solo tenía que correr, si una de esas bombas impactaba cerca a mí, en unas horas mis órganos estarían en el mercado negro, de las balas poco podría preocuparme, el traje hacía su trabajo. Ya me había dicho Revis sobre los pulmones de asalto, debería haber aceptado ese trasplante. Me impulsé hasta llegar a unas escaleras en caracol, las balas impactaban con los soportes de metal de las mismas, el de terno rojo esperaba algo para realizar su ataque, hasta que lo vi, una de esas cápsulas explotó dos metros encima mío y el agente químico empezaba a caer sobre mi ruta, reforcé mis muslos y salté hasta el otro muro sujetándome sobre los marcos de una ventana y evitando así aquél veneno, ya casi llegaba a la azotea cuando un dolor intenso acaeció sobre la planta de mi desnudo pie, una bala la había perforado.
lunes, 18 de agosto de 2014
He ahí él
domingo, 3 de agosto de 2014
Devan #532 - Mi idioma
- Mátalos, Jiwa. Mátalos, antes que se eleven demasiado. — entendía el idioma, ¡lo entendía!, mi apresor me soltó, al voltear observé que aquel personaje manipulaba algo en su brazo, tenía una pequeña pantalla donde podía ver la figura de los objetos que hace un momento se encontraban esparcidos en las dunas.
La brillante nave se disponía a partir bajo la mirada amenazante de la asesina, hasta que explotó, la intensidad del suceso levantó poco más que arena, sin embargo esta no llegaba hasta la cueva, algo nos protegía, parecía ser un domo transparente.
- Pensábamos que ya no quedaban más pálidos, ¿dónde se refugian?¿por qué usan traje? — preguntaba el presunto autor de la explosión, su piel tenía un tono rojizo, llevaba un traje blindado, cinco dedos con una palma pulcra y blanca, además de muchos artefactos parecidos a armas que contenían su traje.
- ¿Cómo sabes mi idioma? — pregunté.
- Jajaja. — el reptil me cogió bruscamente del cuello, tenía una fuerza inmesurable, podía sentir sus húmedas escamas en mi cuello — Pobre edan, es nuestro idioma, debes agradecernos el conocimiento que brindamos a tu especie y rendirnos respeto, ¡el que pregunta aquí soy yo!.
- Déjalo Jiwa, está perdido. — apareció aquella asesina de voz más cálida — He revisado sus objetos, no creerás lo que he visto.
- ¡Déjame ver! — el tal Jiwa soltó bruscamente mi cuello, al tocarme noté pequeños hoyos en mi piel, brotaba un poco de sangre, inmediatamente empezaba a marearme.
- ¡No!, no tienes el rango adecuado, te enterarás por transmisión, pero ahora no. — respondió con autoridad la reptil, empezaba a observar opacado el entorno y un fuerte dolor de estómago parecía derretir mi interior — ¡Bastardo!, lo envenenaste con tus manos, ¡te dije que uses los guantes! — lo entendí, envenenamiento, bacterias, gérmenes, cualquier cosa podría matarme en esos momentos.
- Perdone mi Serat, por favor no ... — Serat le extirpó un brazo, lo sabía porque pude apreciar el miembro en el suelo, aún con movimiento en sus dedos, mientras entraba en un proceso de convulsión — ¡No! — gritó Jiwa discretamente.
- ¡Sí Jiwa!¡Así aprenderás!¡Estás cauterizado y dopado, no llores como lagarto!¡Ahora debemos llevar a este pálido abajo antes que muera por tu irresponsabilidad! — explicaba Serat, cogiéndome entre brazos.
Schz #4 - Salado
- ¡San, despierte chico, me parece que se hace tarde! — exclamaba una vieja voz a lo lejos — ¿es qué acaso no tenía un examen hoy día?.
El joven empezaba a saborear un fluido salado mientras que desde su posición podía ver debajo de la puerta las chancletas de la señora que le rentaba la habitación desde hace unos meses, mujer con quien la confianza entre los dos llegaba a ser mutua.
- ¡Gracias señora, estoy despierto, ya casi salgo! — respondía Santiago mientras se levantaba de la caída, cuando la admiración se reflejó en sus ojos.
Había un pequeño charco rojo en el piso, aquel sabor era su sangre que sin control alguno había brotado desde su nariz, "debío haber sido ese raro sonido y el fuerte dolor de cabeza" pensaba mirando, todavía casi sentado, el espejo.
"Examen, examen" pensaba. ¡Examen de Cálculo! — exclamó Santiago.